ASIA
¿De dónde proceden ahora los recursos?
Los cálculos estimativos de las corrientes de recursos a escala mundial, regional y nacional con destino a programas de población y desarrollo, incluidos los de salud reproductiva, se basan en la información correspondiente a países e instituciones que presentaron informes en 1997 3 .
Asistencia externa
Los donantes están aportando aproximadamente entre 1.900 millones y 2.000 millones de dólares por año. Algunos de los mayores donantes en el decenio de 1990, entre ellos Noruega y Dinamarca, han asignado una proporción relativamente grande a las cuestiones de población, mientras que otros, en especial los Países Bajos, Australia y el Reino Unido, han comenzado a hacer lo propio. Por otra parte, los Estados Unidos y el Japón, que históricamente habían sido los principales donantes con destino a actividades de población, han reducido recientemente la cuantía de su apoyo.
El Japón, que es el mayor país contribuyente al FNUAP desde 1986, ha dado cumplimiento a su promesa de contribuir a la asistencia internacional con destino a cuestiones mundiales relativas a la población para el período 1994-2000. El programa de la Comisión Europea (CE) y el FNUAP para proyectos de salud reproductiva en Asia (véase la página 49) es un ejemplo de la voluntad de los miembros de la Comisión Europea en cuanto a dar cumplimiento a los compromisos asumidos antes de la CIPD. Pero es mucho lo que aún queda por hacer para perfeccionar el proceso de movilización de los fondos de la CE a través de su burocracia.
Las perspectivas de aumento del apoyo de los donantes incluyen un mayor desarrollo de la Iniciativa 20/20. Éste es un compromiso recíproco entre países desarrollados y países en desarrollo que se han aliado para asignar, en promedio, un 20% de su AOD y un 20% de sus presupuestos nacionales, respectivamente, a los servicios sociales básicos. Los cinco componentes de los servicios sociales básicos, según la definición convenida en la reunión sobre la Iniciativa 20/20 celebrada en Oslo en 1996 son: servicios básicos de salud; educación básica; salud reproductiva, incluida la planificación de la familia y la salud sexual; nutrición; y abastecimiento básico de agua y saneamiento básico 4 .
El Banco Mundial está movilizando recursos con destino a los servicios sociales básicos, entre ellos los de salud reproductiva; por ejemplo, está adoptando medidas para abordar la carga de la deuda de los países pobres sumamente endeudados. También ha aportado 3.600 millones de dólares para ayudar a los pobres a hacer frente a las dificultades económicas y el cambio, y prestar asistencia a los refugiados y las personas desplazadas en situaciones de emergencia.
RECUADRO 24 Muchos países entre los más pobres, además de sus problemas, están sobrecargados debido a la cuantía extremadamente alta de su deuda externa, acumulada con el aliento de las instituciones financieras antes de que se apreciara la importancia de las inversiones en servicios sociales básicos. En algunos países, el servicio de la deuda representa un importe varias veces superior al total de las asignaciones nacionales al sector de salud o al de educación. Una ayuda |
El Banco Mundial también proporciona préstamos con destino a salud, nutrición, población, educación y a los componentes de protección social de otros préstamos (8.480 millones de dólares en 1998). Los préstamos del Banco han ofrecido un creciente apoyo a los programas integrados de salud reproductiva, tanto directamente como por conducto de la asistencia sectorial y las reformas del sector de salud.
La asistencia externa es de importancia crítica para la aplicación del Programa de Acción de la CIPD, incluida la promoción de la responsabilidad de los hombres con respecto a la salud reproductiva y la familia. En la foto, un padre y su hijito en Egipto.
Las donaciones efectuadas por fundaciones están adquiriendo mayor entidad. En 1996, la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller, la Fundación MacArthur, la Fundación Hewlett y la Fundación Mellon 5 aportaron entre 10 millones y 30 millones de dólares cada una, con destino a actividades de población, e importes similares en 1997. En noviembre de 1998, la Fundación Packard anunció que durante los próximos cinco años asignará más de 300 millones de dólares a programas internacionales de población y salud reproductiva.
La Fundación para las Naciones Unidas, establecida con un capital de 1.000 millones de dólares por Ted Turner en 1997, en su primer año otorgó subsidios por valor de más de 12 millones de dólares a varios proyectos de salud reproductiva y ampliación de los medios de acción de la mujer, incluidos varios proyectos de salud reproductiva y salud sexual de los adolescentes.
La Fundación William H. Gates, que apoya las acciones para mejorar la salud y la educación en todo el mundo, ha aportado 1,7 millón de dólares a las Naciones Unidas, para ser utilizados concretamente por el FNUAP en apoyo de la colaboración entre países en desarrollo. Este año, esa Fundación aportó un subsidio multianual de 50 millones de dólares a la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia, con destino a la lucha contra la mortalidad derivada de la maternidad, que es tradicionalmente el problema de salud reproductiva para cuya solución se tropieza con mayores dificultades. Otros 20 millones de dólares han sido reservados para apoyar a la Universidad Johns Hopkins en sus actividades de capacitación de profesionales de países en desarrollo en materia de salud reproductiva. En junio de 1999, William y Melinda Gates agregaron 5.000 millones de dólares al capital de su Fundación, con lo cual se duplicaron los recursos disponibles.
Recursos nacionales
A escala mundial, se estima que en 1997 los gobiernos y las ONG nacionales gastaron casi 7.000 millones de dólares en programas de población, sufragados con recursos movilizados en los países en desarrollo 6 . También se calcula, con considerable menos precisión, que fuentes privadas en esos países aportaron otros 1.000 millones de dólares. Sin embargo, es extremadamente difícil establecer exactamente qué se está gastando para la puesta en práctica del conjunto de servicios de población y salud reproductiva previsto en el Programa de Acción 7 . Los sistemas de contabilidad miden las categorías generales de insumos, como sueldos y suministros, y no los servicios prestados. Con respecto al conjunto de servicios previstos en la CIPD, se calculan solamente los costos de los servicios prestados por conducto de los establecimientos de atención primaria de la salud, pero no la atención hospitalaria y otros servicios necesarios en niveles más altos del sistema.
Además, y lo que es más importante, es difícil conocer la cuantía de los gastos sufragados directamente por individuos. No todos los países hacen encuestas sobre los gastos de los hogares y en las encuestas por lo general no se discrimina concretamente respecto de los servicios de salud. Hay cada vez más información acerca de pagos a servicios de planificación de la familia y salud maternoinfantil 8 , pero esto no incluye otros desembolsos correspondientes a la salud reproductiva.
Los países de Asia y el Pacífico donde se realizan programas son los que movilizaron las mayores cantidades de recursos para programas de población y salud reproductiva en dichos países (más de 5.000 millones de dólares); los siguieron por magnitud de recursos los países de América Latina y el Caribe (más de 1.000 millones de dólares). Importes menores se movilizaron en el Asia occidental, el África septentrional y África al sur del Sahara. Según se estima, los países con economías en transición movilizaron más de 100 millones de dólares.
La mayor parte de los recursos movilizados corresponde a una pequeña cantidad de países de gran magnitud: los gastos combinados de China, la India, Indonesia, la República Islámica del Irán y México ascendieron a 5.500 millones de dólares, aproximadamente el 80% de todos los recursos nacionales destinados a servicios de salud reproductiva y planificación de la familia. Los demás países en desarrollo, en su mayoría y, en particular, los 51 países menos adelantados, no contaron ni con recursos públicos ni con ingresos privados para satisfacer sus necesidades nacionales.
En algunas esferas, la financiación es mejor que en otras. Hay esferas en que los efectos del déficit de recursos ya se están poniendo de manifiesto. En el Programa de Acción de la CIPD se propuso la suma de 1.300 millones de dólares para la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA en el año 2000, en comparación con los importes gastados recientemente, de menos de 550 millones por año 9 . Los programas de prevención constituyen la estrategia con mejores resultados en función de los costos para contrarrestar la pandemia 10 . Será necesario contar con recursos adicionales, además de las estimaciones de la CIPD, para atender